Colette (1873-1954) crea un tapiz fino y en apariencia burbujeante, para dejar tras de sí una atmósfera de azotainas eróticas entre colegialas, hombres maduros que pervierten a jovencitas, profesoras seductoras de alumnas, cartas de efebos enamorados, maridos adúlteros, esposas bisexuales con amoríos audaces … y pasiones efervescentes que parecen buscar únicamente el juego y el placer.









