
¿El alma pesa?… Es una pregunta que aún a día de hoy no se ha obtenido una explicación o razonamiento muy claro. Está comprobado científicamente que el cuerpo antes de morir pesa una cantidad y después de la muerte ha perdido 21 gr. ¿Pero se sabe a que corresponden esos 21 gramos que perdemos después de exhalar nuestro último aliento? Según las investigaciones del Doctor Douglas MacDougall y su “teoría del peso del alma” que se remonta a 1927, nuestra alma pesa aproximadamente 21 gramos.
MacDougall fue un doctor en Haverhill, Massachusetts, que postuló que el alma tenía que ser algo material, por lo que tenía que tener una masa medible. ¿Pero cómo se puede pesar el a priori despreciable peso del alma en un cuerpo humano? Pues tan simple como esperar al momento exacto de la muerte y comprobar el peso que pierde el cuerpo.
El doctor MacDougall creó una cama que calculaba el peso de aquello que se posase sobre ella con una precisión de centésimas de onza, lo que equivale a una precisión de 0,28 gramos. Para llevar a cabo su experimento se trasladó a un hogar de ancianos, donde pudo experimentar sobre seis ancianos enfermos de distintas enfermedades: cuatro con tuberculosis, uno con diabetes y otro con una enfermedad sin determinar.
Los experimentos fueron llevados a cabo en 1901 y publicados seis años más tarde, en abril de 1907, en la revista American Medicine bajo el título: “The Soul: Hypothesis Concerning Soul Substance Together with Experimental Evidence of the Existance of Such Substance” – El alma: hipótesis relativa a la sustancia del alma junto a una evidencia experimental de la existencia de dicha sustancia.
En el estudio hacía hincapié en que el mismo experimento fue llevado a cabo con 15 perros obteniendo una masa nula para sus almas, algo que difería de forma radical con lo sucedido en los experimentos con personas y encajaba a la perfección con la creencia de la época. Las personas tienen alma, los animales no.
Desde su publicación, la hipótesis y experimentación llevadas a cabo por MacDougall fueron rechazadas rotundamente por la comunidad científica. Además de lo rudimentario y dudosa precisión de su mecanismo de medición, el propio relato de cada uno de los experimentos sobre personas le delataban.
Según la teoría de varios filósofos griegos, solo los humanos poseemos alma, por la capacidad de soñar. Algo, por otra parte, también discutible. Hay otros científicos que aseguran que esos 21 gramos se deben a que la persona, una vez que ha fallecido, ha exhalado todo el aire que tenia dentro (otros dicen que es a causa de la relajación de los esfínteres). Pero está totalmente descartada ésta teoría, ya que los gases no pesan tanto. Y sí esto fuese cierto, ¿A dónde irá nuestra alma? ¿Existirá realmente la reencarnación?… Son tantas preguntas y tan pocas respuestas. Al final siempre nos quedaremos con esa gran duda… ¿Tenemos alma?








