Hace unos años, en la antigua Unión Soviética, la población sufrió una oleada de terror que afectó de repente cuando se descubrió una señal que según algunos, era del mismo infierno. Nos situamos en Siberia, en las lejanas regiones solitarias del antigua Rusia… en las entrañas de la Tierra.
Este hecho se descubrió por casualidad. En uno de los pozos que se hicieron para extraer petróleo, un intento fallido de prospección; un grupo de geofísicos decidieron que ya que no se había encontrado petroleo utilizarían esa enorme perforación para introducir unos micrófonos de alta calidad para poder escuchar el ruido de las placas terrestres, un micrófono especial para escuchar el movimiento de las placas tectónicas. Pero lo que escucharon, fue algo totalmente inesperado.




